viernes, 25 de septiembre de 2015

¿DESIGUALDADES DESDE SIEMPRE? Miradas históricas sobre la desigualdad


En momentos en que las diversas manifestaciones racistas que se producen en nuestra sociedad son materia de discusión pública, los historiadores Antonio Zapata y Rolando Rojas han clasificado los diferentes tipos de racismo que se han desarrollado en el Perú y muestran cómo ha evolucionado este a lo largo de nuestra historia.

En su libro ¿Desiguales desde siempre? Miradas históricas sobre la desigualdad, publicado recientemente por el Fondo Editorial del IEP, nuestros investigadores señalan que el racismo que se ha desarrollado en el país se puede clasificar en tres tipos: uno de carácter religioso y cultural, otro de carácter científico, y otro de carácter clasista.

Esta clasificación, que abarca desde el periodo colonial y los inicios de la república hasta el Perú del siglo XX, se encuentra en el primer ensayo del libro titulado “Las ideas sobre la desigualdad desde una perspectiva histórica”. En dicho texto, Zapata y Rojas realizan una mirada panorámica sobre las creencias que han justificado la desigualdad y la discriminación en nuestra sociedad. Para ello, se enfocan en los discursos racistas que generaron un conjunto de sentidos comunes según los cuales existen razas superiores e inferiores.  

La inferioridad de la “raza india”
Según los autores, el primer racismo corresponde a la época colonial y sobrevive durante el inicio de la vida republicana. Este racismo es religioso porque la “raza india” desconocía la religión católica y su inferioridad se debía a que pertenecía a la época precristiana. Además, es cultural porque los indios no sabían los avances de la cultura europea y eran representados como bárbaros.

El segundo racismo apareció en la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del siglo XX cuando emergió el llamado “racismo científico”, que sostenía que había razas superiores a otras en función de la inteligencia. El indígena era considerado incapaz de asimilar la cultura occidental y la única opción era cambiar de individuos para acabar con los males de nuestra sociedad.

La educación y el dinero
Finalmente, el tercer racismo corresponde al siglo XX cuando la clase social, expresada en consideraciones como la educación y la posición económica, se impone sobre lo étnico y da lugar a una nueva forma de discriminación, que es la que en buena cuenta se mantiene hasta nuestros días. Para los historiadores, todos estos discursos muestran que las ideas de nuestra sociedad sobre la desigualdad entre las personas derivan de la pertenencia a un grupo racial y no del modo en que ésta se encuentra organizada.

La resistencia a la igualdad en la ley
Por otro lado, en el segundo estudio del libro titulado “Las promesas igualitarias del liberalismo criollo”Rolando Rojas se centra en el siglo XIX para describir y analizar cuáles fueron los principios ordenadores que los liberales trataron de implantar en la república temprana.

El punto de partida del texto es que la noción de igualdad jurídica, presente en el marco legal-institucional y en el discurso oficial del Perú republicano, se impuso sobre una sociedad en la que persistían estructuras corporativas que bloquearon la universalización del principio de igualdad. Es decir, para el autor, “el imperio de la ley” solo reguló la vida social en algunos espacios limitados debido a la resistencia de las élites, las cuales no deseaban perder ciertos privilegios establecidos en función a sus intereses, tanto en el medio urbano como en la sociedad rural.


Los dos estudios que contiene el libro fueron realizados como parte de nuestro Programa institucional de investigaciones Entre la consolidación del desarrollo y la profundización de la desigualdad (2009-2012).


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