lunes, 14 de octubre de 2013

TOMAS G. ESCAJADILLO. Aportes a la crítica y a los estudios literarios. Universidad Nacional Mayor de San Marcos / Facultad de Letras y Ciencias Humanas



"Han sido publicadas en libro las actas del Coloquio Internacional de Crítica Literaria “Tomás G. Escajadillo” que se realizó el 8, 9 y 10 de julio de 2009 en honor al crítico literario. El evento se desarrolló en el Salón General del Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos “La Casona”, organizado por la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de esta universidad.

Diversos intelectuales peruanos participan así de un volumen que supera las 700 páginas. En ellos también se recoge una ponencia del mismo Tomás G. Escajadillo, quien expuso “López Albújar: ¿narrador o juez?”. Aquí, Escajadillo reluce su sapiencia con el análisis de los “Cuentos andinos” de Enrique López Albújar.

Aquí Escajadillo escribe:

“Negamos, pues que López Albújar haya escrito ‘en un sillón de juez’ (como dice Bryce que escribe en su sillón Voltaire).

Quizás sea Luis Alberto Sánchez quien primero difundió esa imagen del juez-escritor y la repite para las posteriores generaciones de críticos literarios. Leamos lo que escribió en su conocida ‘La literatura peruana. Derrotero para una historia cultural del Perú’, (1965).

Con un estilo directo, apenas dorado de literatura, López Albújar presenta casos humanos tal como desfilan ante su gabinete de juez… Pero, en el fondo era un libro amargo, más sociológico que literario, uan sucesión de casos tristes, anormales algunos, todos en los linderos de la penalidad (t. IV 1216-1217).

Pasemos a críticos menos importantes.

En la presentación del número de “Homenaje” de la ‘Revista Peruana de Cultura’ (1970), dedicado a José María Arguedas, José Miguel Oviedo califica al indio creado por López Albújar de ‘monstruo patético, robot de sus instintos atávicos’ (5).

Asimismo, Mario Vargas Llosa, en un estudio dedicado a Arguedas con el título de: “José María Arguedas descubre al indio auténtico” (1964) afirma:

Casi al mismo tiempo, aparecieron los ‘Cuentos andinos’ de Enrique López Albújar: un impresionante catálogo de depravaciones sexuales y furores homicidas del indio, al que López Albújar, funcionario del Poder Judicial en distintos lugares del Perú, sólo parece haber visto en el banquillo de los acusados.

Puede haber violencia y la hay, pero ¿qué es eso de ‘catálogo de depravaciones sexuales’? No hay ni siquiera un indiecito que le agarra de la manito a una compañera. ¿Dónde están las ‘depravaciones sexuales’? No hay vida sexual, en absoluto, en los ‘Cuentos andinos’, pero Mario Vargas Llosa quiere que escuchemos cómo ‘Así habla Zaratustra’, o sea una especie de juez de la razón.

Creo que la presentación más lúcida de ‘Cuentos andinos’ es la que hace Ciro Alegría en el volumen de ‘Memorias’ de López Albújar (1963), cuando éste estaba vivo y no permitía que su viuda haga lo que quiera con su obra, como otras viudas, y publique con el nombre del escritor cosas que nunca hubiera publicado. Por algo lo hizo. Y pienso en voz alta, como el caso de Ciro Alegría que publicó cuatro libros en vida, pero su esposa Dora Varona ya va por el libro diecinueve y encabeza los títulos con el ‘Libro de la Colección Ciro Alegría’”."

miércoles, 9 de octubre de 2013

LA ENSEÑANZA DEL CASTELLANO EN EL PERU: PROBLEMA Y POSIBILIDAD. Luis Miranda. Catedra UNESCO - Universidad Ricardo Palma


JUEGOS SECRETOS, Jorge Valenzuela. Escombros Casa Editora



Hildebrando Pérez Grande
Si alguien a la fecha abriga ciertas dudas sobre las habilidades narrativas de Jorge Valenzuela (Lima, 1962), pues que empiece a desecharlas ya que el libro que acaba de publicar, Juegos secretos (Editorial Escombros), es una prueba irrefutable no solo de sus bondades narrativas sino también de sus sabios manejos para encandilar a los lectores con sus historias.
El libro consta de seis cuentos, seis historias fascinantes que tienen como protagonistas a quienes de inmediato es posible reconocer como parientes cercanos o, en más de un relato, en el pálido espejo de uno mismo, por qué no. Historias en las que los protagonistas personifican, sin piedad alguna, la desolación más honda y la tristeza, quién sabe si a pesar suyo, como también historias que muestran, con cierto inocultable cinismo, el rostro de la derrota, la humillación, el abandono, la orfandad, el desencanto y la desesperanza de vidas oscuras, de pequeñas aventuras humanas mediocres y mezquinas, es decir, el retrato implacable de los perdedores de siempre.
En principio, parecieran no ser historias edificantes las que narra Valenzuela,experiencias humanas nada gratificantes, pues hay muertos insepultos, heridos que no pueden restañar sus heridas, traiciones, malpagos, envidias y vanidades que producen vergüenza ajena (esos son, en verdad, los personajes que pueblan sus páginas, que discurren con un realismo impecable). Sin embargo, los lectores rápidamente se enganchan con sus infortunios y adversidades, con sus extraviadas conductas sociales, y comparten sus desencantos y desamores por nuestra ciudad y nuestros ritos sociales quizá porque, como lectores, reconocemos que la infelicidad no tiene fronteras y nos puede tocar a todos.  La escenografía cambia, pero la desgracia no, para decirlo como Juan Carlos Onetti, cuya sombra benefactora adivinamos en las páginas del libro.
Sus protagonistas, pues, se debaten en un aquí y ahora sin horizontes abiertos. Lo que tienen al frente, más bien, son panoramas asfixiantes, tensos, agobiantes, oscuros. Ellos y ellas así lo padecen en Lima, en Madrid, en Los Ángeles, en Tokio, ciudades que sirven de escenario para sus historias. Pareciera decirnos el narrador que aun cuando emigremos hacia otras realidades no dejaremos nunca de portar nuestro sello de agua, nuestro estigma, que, por ejemplo, evidencian patéticamente Sakai (uno de los personajes mejor construidos del libro) o Tomás Suki, peruanos japoneses que intentan, de alguna forma, liberarse de su peruanidad.

HISTORIAS PARA REUNIR A LOS HOMBRES. Antonio Gálvez Ronceros. Editorial Extramuros



"Antonio Gálvez Ronceros (1932), profesor principal de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, es natural de Chincha, pueblo de ambiente rural del Sur Chico de la costa peruana. Con sus libros de cuentos, Los ermitaños y Monólogo desde las Tinieblas, Gálvez Ronceros "ha hecho aportes definitivos al cuento peruano, ha cimentado una tradición popular y ha abierto territorios narrativos que son ahora explorados por escritores de generaciones posteriores". Ellos permitieron constatar "que Gálvez Ronceros no sólo es un buen narrador de historias cortas, sino que, después de Ribeyro, es el más notable cuentista de la Generación del 50", como afirma Miguel Gutiérrez, en su libro Generación del 50: Un mundo dividido (Pág. 139).Si bien su veta más conocida recrea el universo afro-peruano del Sur chico, en Historia para reunir hombres y luego en Cuadernos de agravios y lamentaciones se produce un cambio. El escenario es la ciudad y el lenguaje es es otro. En la novela que está preparando, los hechos se desarrollan también en la ciudad. Lo que se mantiene constante en sus obras es su hábil manejo del lenguaje, su dosis de fantasía y humor... En 1974 obtuvo los premios primero y segundo de cuento en el concurso José María Arguedas organizado por la Asociación Universitaria Nisei del Perú; y en 1982, el primer premio de cuento y el segundo de periodismo en certámenes organizados por la Municipalidad de Lima.

Historias para reunir a los hombres. Lima: Extramuros, 1988. Libro en pro de ese vasto sector doliente de la sociedad y en contra de quienes se empeñan, con diligencia vil o con indiferencia, en mantener ese gran dolor. La necesidad del cambio de modelo se desprende inevitablemente de los relatos, con una dirección ideológica muy específica que lleva la denuncia hacia una toma de posición."

DIALECTICA. Revista de Filosofía. Universidad Nacional Mayor de San Marcos


SUBJETIVIDADES AMENAZADAS. Carlos Yushimito del Valle



"Como Don Rigoberto en Elogio de la Madrastra (1988) (14), los personajes que surgen en esta época se regodean en el escepticismo que sienten hacia los ideales colectivos, y su “cómodo cinismo” (Nugent, 1991) los empuja a gozar de un bienestar individual, muchas veces a través de lo que Vargas Llosa describió como un “hedonismo triste” al referirse al espíritu decadentista que sobrevuela los relatos de Niño de Guzmán (1955) enCaballos de medianoche (1984). Individuos echados al desgobierno de sus pasiones e instintos, drogas, alcohol y soledad nocturna proliferan; son sustitutos de proyectos de largo plazo vinculados a una institucionalidad sólida (valores y costumbres tradicionales) ahora fracturada de gravedad. La felicidad para estos autores se inspira en el goce inmediato y en la satisfacción a corto plazo, y coexiste en una inevitable sensación de urgencia e incertidumbre que los gobierna. Es sumamente sintomático, en tal sentido, el título de la ópera prima de Jorge Valenzuela, Horas contadas (1988), en la que además las relaciones humanas (afectivas y paternales) se ven afectadas al máximo por un apremio más nihilista y desestructurador."

DOMNACION Y LIBERACION. Augusto Salazar Bondy. Fondo Editorial de la Facultad de Letras-UNMSM




"Augusto Salazar dejó inconclusa su Antropología de la dominación (Cf. Dominación y liberación. Escritos, pp. 281-322), pues representa uno de los aportes más originales en la reflexión filosófica latinoamericana. Tiene sus precedentes en sus ensayos sobre cultura de la dominación.

Mediante la construcción histórica, Salazar presenta una explicación racional de los orígenes de la carencia de autenticidad y originalidad que caracterizan nuestro proceso cultural. Al escribir Bartolomé o de la dominación, muestra sus ideas sobre el impacto de la dominación colonial española en nuestra América, situación de conflicto que ha conducido a los dominados a perder identidad y trascendencia, se les ha impuesto una cultura fracturada y se le ha dado modelos de existencia que no corresponden a los intereses propios. Esto implica pérdida de la distinción que nos permite ser «nosotros» en oposición a «aquellos», sus efectos inmediatos son la alienación y enajenación por consiguiente una condición de permanente desconcientización; pues ambos representan una condición de dominación. Si la inautenticidad es conceptuada como un «autoengaño colectivo», se apuesta a la construcción del sujeto bajo condiciones educativas «no propias», conduce inevitablemente a la frustración histórica del sujeto como ente consciente."